sábado, 26 de diciembre de 2009

Comencemos, pues...

Posteriormente seguiré contando la manera en que fui enamorándome de la música grupera y de todos los géneros que ella encierra, porque no sólo fue mi estancia en Francia la que desarrollo el hermisferio grupero de mi cerebro y el ventrículo naco del corazón. Por ahora quiero presentarles uno de los primeros vídeos que me han hecho apreciar la riqueza artística, cultural, social e incluso psicológica del mundo grupero. Antes, la historia:
En uno de esos días en los que el plomo del cielo se funde en el corazón y las lágrimas del alma inundan el pensamiento haciendo inhabilitando la sinapsis y dejando las neuronas en un estado similar al del monitor de cualquier PC cuando la memoria es inuficiente para seguir realizando los procesos deseados, me quedé recordando durante un largo rato a Marisol, una niña bonita de la que, según yo, estuve enamorado.
Marisol era delgada, de cabello castaño a los hombros y unos pómulos rojizos muy simpáticos... aunque debo confesar que en tiempos de frío adquirían un tono violáceo que la hacía verse un tanto extraña. Ella era en aquel entonces uno de mis amores platónicos en el bachillerato, uno de esos que todos tenemos en algún momento de la vida, y yo nunca supe cómo acercarme a ella, sólo la saludaba, pero jamás tuve el valor de hablarle acerca de mí ni de hacerle preguntas que me ayudaran a conocerla más.
Una de las estrategias que intenté con ella fue la de tomar alguna canción de amor de la radio y cambiar por aquí y por allá algunas palabras y acomodando cosas que tuvieran relación con nosotros... "yo quería regalarle una poesía y ella pensaba que estaba dando las noticias"... Imagino que lo que yo escribía era poco menos que absurdo, porque al final terminó cuadrándose con un nerd, en aquel entonces los Simpsons apenas nacían y no eran tan famosos como lo son ahora, pero el tipo este era el doble de Milhouse.
En todo ello pensaba en un día nublado y también recordé que, en aquel entonces, cursi como siempre he sido, pensaba en Marisol escuchando la canción "Te amo", de Franco de Vita, y me dispuse a seguir atormentándome buscándola en el YouTube y cual fue mi sorpresa al encontrar la versión en pasito duranguense, interpretada por La Banda que Manda...
Me han dejado sin palabras, primero, el ritmo desenfrenado y desordenado que no tiene nada que ver con la letra de la canción; después, los peinados de los intérpretes para loa cuales no tengo palabras; un émulo de Cuauhtémoc Blanco dando paso a la música; el extraño baile que pareciera tener como objetivo primordial exterminar a todas las cucarachas del mundo y, finalmente... ¡¡un niño emo tocando la batería!!, ¡¡un emo duranguense o un niño duremense!! Lo juro (0:44, 0:59, 1:03... etcétera, aunque no es necesario que se atormenten viendo todo el vídeo)



PD: Un emo interpretando pasito duranguense es la prueba fidedigna de que todos esos movimientos tribuales no son más que modas efímeras y sin sentido, al menos en el país. Tantas y tantas tribus de adolescentes imbéciles pensando que nadie los comprende y los que no comprenden son ellos. Darks, góticos, emos, sk8ers... y últimamente cyberlocks.
Por estos últimos y por los emos, no es que sea malinchista, pero la mayoría de Británicos, Alemanes y otros Europeos inmersos en esas modas tienen una imagen incluso agradable... como agradable imagen tienen muchos Mejicanos y Mejicanas vestidos de manera correcta e incluso con trajes regionales (hasta más, yo creo); pero los adolescentes Mejicanos "incomprendidos" en general son bastante feos.
Decía que son ellos los que no comprenden nada... por lo menos el cincuenta por ciento de ellos no compran con su propio dinero sus "disfraces" y sus accesorios, sino con el dinero que sus padres ganan jodiéndose buena parte del día para tener contentos a sus hermosos retoños, esos que dicen no importar a nadie.
Obviamente hay quienes llegan a crear todo un estilo y forma de vida a partir de alguna de esas corrientes y son coherentes con ellos mismos y, por ende, respetables, pero desgraciadamente son los menos.

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